Como especialistas en instalar parquets y laminados en Altea, podemos decirte que el tipo espiga es una de las soluciones de revestimiento de suelos más reconocidas en el ámbito de la decoración interior. Su diseño geométrico, compuesto por piezas rectangulares colocadas en ángulo para formar un patrón en forma de “V” repetida, aporta orden y sofisticación a cualquier espacio. Este tipo de parquet se ha utilizado durante siglos, consolidándose como un elemento que combina funcionalidad y estética, capaz de adaptarse tanto a entornos clásicos como contemporáneos.
Una de las principales ventajas del parquet en espiga es su capacidad para transformar la percepción de las dimensiones de una habitación. Las líneas que se forman con este patrón guían la mirada a lo largo del suelo, generando una sensación de amplitud y profundidad. Esta característica lo hace especialmente adecuado para espacios estrechos o alargados, donde se busca un equilibrio visual y una sensación de continuidad. Además, la instalación de este parquet requiere precisión y habilidad, lo que asegura un acabado de alta calidad cuando se realiza correctamente.
El mantenimiento del parquet en espiga es similar al de otros suelos de madera. Es necesario limpiarlo regularmente con productos específicos para madera y protegerlo de la humedad excesiva para preservar su durabilidad y su aspecto original. Con un cuidado adecuado, puede mantener su belleza durante décadas, lo que lo convierte en una inversión a largo plazo para cualquier hogar o espacio profesional.
Este tipo de parquet ofrece versatilidad en cuanto a materiales y acabados. Puede encontrarse en maderas de diferentes tonalidades y durezas, desde roble y nogal hasta especies más exóticas, lo que permite adaptar el diseño al estilo general de la estancia. Asimismo, es posible aplicar acabados mate, satinados o brillantes, según se busque un resultado más discreto o más llamativo.
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